Hacia 1970 llega una producción que transforma por completo la manera de escuchar el rock en Estados Unidos. Es una obra que comienza a marcar una fuerte influencia hacia las sonoridades del West Coast y el sonido chicano, todo en manos de un señor llamado Carlos Santana. Hoy nos adentramos en la historia de Santana y Abraxas.

Este es un álbum de vital importancia porque marca una tendencia definitiva de lo que comenzaría a significar el elemento latino en Estados Unidos. Es un disco que, de manera poética y contundente, cruzó las fronteras de los géneros para crear un lenguaje propio.

Lanzada en 1970, esta producción de Carlos Santana cumplió 54 años durante la pandemia. Dentro de este viaje sonoro resalta una canción que todavía hoy se escucha en muchos bares: "Black Magic Woman". Es una pieza excelente que combina muy bien la cadencia del latin jazz y el blues, especialmente en su solo, y lleva una fuerte marca de influencia del rock and roll, muy bien interpretada por Carlos Santana.

Pero hoy nos detenemos en una canción que sorprende mucho, ya que es la primera vez que Santana involucra el elemento espiritual de conexión y de inspiración basándose en una ciudad. El propio artista cuenta que la melodía se le ocurrió en Nueva York, durante una noche mientras miraba las estrellas, dando vida a "Samba Pa Ti".

A lo largo del tiempo, "Samba Pa Ti" ha tenido cualquier cantidad de versiones. Sin embargo, la interpretación original de Santana, su creador, conserva una esencia que es mágica y es única. Es un momento de intimidad que detiene el reloj.

El álbum también esconde una profunda genealogía sonora al incluir una versión de una canción que ya era un estándar del latin jazz, interpretada previamente por artistas como Joe Cuba. Se trata de "Oye Como Va", una composición original de Tito Puente.

En esa magistral interpretación que hizo Carlos Santana aquí en Abraxas, la canción se estandarizó como un tema que se escucha en todas las discotecas y en todos los lugares de chill out en Estados Unidos. Al ser una canción muy simple, sencilla, fácil de tocar y muy pegajosa, se volvió rápidamente un estándar global. Es un tema ineludible para volar hoy en el tiempo hacia aquel 1970 que encapsula Abraxas.

Si la música es una ventana para entender el mundo, este disco es un paisaje inmenso que merece ser contemplado con calma. Te invito a que busques Abraxas, te pongas los audífonos y dejes que los solos de guitarra y la percusión te cuenten esta historia por sí mismos.