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Este Music Talk show estará dedicado a una leyenda del barrio, de la música latina y de la salsa: Larry Harlow.

Hola a todos, estaba repasando esta mañana antes de grabar este episodio un listado de los artistas que han fallecido en este 2021 y la lista me dejó sorprendido: Jimmie Morales, Chick Corea, Larry Harlow, Jhonny Pacheco, Charlie Watts de Rolling Stones, Dusty Hill de ZZ Top o Raffaella Carrá son solo algunos nombres de esa extensa lista de personajes únicos e irrepetibles que se fueron pero dejaron una huella imborrable.

Pero bueno, para no ponerme nostálgico, porque esa no es la idea de mi podcast, o bueno mejor este Music Talk Show de Spotify. Me iré rápidamente a un breve recorrido musical alrededor de la vida de un artista que se merece un homenaje y que lejos de pretender realizar un relato cronológico y musical de su obra. Hablaré de algunos hitos y su trascendencia en la escena musical neoyorkina y en ese sonido que llamamos salsa a propósito de que el pasado 26 de agosto, también cumpliera años el emblemático concierto de Cheetah donde participó el hombre del cual vamos a hablar hoy. Así que cuando usted esté escuchandome puede reflexionar que 50 años atrás se estaban despertando en NY todos los que se pegaron la borrachera bailando en el concierto del Cheetah

El inicio de esta historia comienza en Brooklyn, uno de los distritos de New York con mayor asentamiento de comunidades judías en todo el territorio americano, un lugar bastante particular en el cual solamente basta con recorrer sus calles para encontrarse con hombres con kippas, sinagogas y comunidades ultraortodoxas vinculadas con diferentes oficios y manifestaciones culturales. En Brooklyn conviven la salsa, con soul, el blues, el jazz y demás sonidos afroamericanos que se combinan con sonoridades judías como el klezmer. 

En este lugar el 20 de marzo de 1939, nace Lawrence Ira Kahn hijo de Rose Kahn una cantante de ópera que se dio a conocer con el nombre artístico Rose Sherman y Buddy Kahn un bajista muy reconocido en diferentes agrupaciones y lugares del Barrio Latino, en donde se hacía llamar Buddy Harlow; viniendo de un hogar profundamente musical no fue nada extraño que a los 13 años el joven Larry tuviera una agrupación propia y adoptara el apellido artístico de su padre, asunto que llamó la atención de sus padres quienes además se habían percatado del interés de aquel jovencito curioso que escuchaba a Noro Morales y Art Tatum, ambos pianistas, uno de música latina y otro de jazz

Pero quizás con el ánimo de encauzar su carrera hacia algo diferente a la noche y los clubes, sus padres estuvieron de acuerdo en que el joven se fuera a estudiar a Cuba los fundamentos de la música que tanto admiraba. Fue así como en 1957 el joven músico abandona sus clases en una escuela del Spanish Harlem para realizar el anhelado viaje que cambiaría su vida por completo. Al llegar a la isla Harlow recibe influencia directa del movimiento musical del momento, las canciones de Felix Chapotín, Miguelito Cuní y Arsenio Rodriguez que sonaban en la radio abren la perspectiva del joven, pero en especial uno de ellos, Arsenio, un músico genial sobre el que prácticamente Harlow edifica su obra al regresar a New York en 1959, cuando la revolución cambia los planes a turistas y sobre todo de ciudadanos americanos que se encuentran en la isla.

Harlow regresa a la gran manzana, pero ya no es el mismo, trae consigo los guerreros de su consagración a la religión Yoruba, en la cual tomó la mano de Orula para hacerse hijo de Ochun, la influencia de la isla, sus músicos y sobre todo la experiencia de haber podido vivir en plenos 50s en Cuba, disfrutar del Tropicana, Peruchín, Machito y todas las sonoridades que se quedan en su cabeza y en su corazón. Para dar inicio a este recorrido musical escucharemos a Arsenio Rodriguez, para muchos el papá de eso que después se llamo salsa, quizás su Buenavista Guaguancó, una canción de 1957 nos sirva para enmarcar la infancia y las influencias de Harlow y su obra.

Es pleno 1964, los salones de baile se han apoderado de la gran manzana y la música afrocubana es una epidemia que ha contagiado al jet set neoyorquino y a figuras como Marlon Brando, los Beatles están furor en todo USA y a un joven que había trabajado Departamento de Policía y acababa de llegar de Cuba luego de ocupar un cargo como asistente del Director de Relaciones Públicas en el Departamento de Turismo, se le ocurre ir a bailar con su novia a un Club llamado Chez José, este joven de origen italiano, que queda impresionado con la orquesta que tocaba en aquel club de Manhattan, su nombre es Jerry Masucci y mientras termina la velada le comenta al pianista y director de la orquesta que ahora se dedica como muchos otros de sus amigos italianos y judios al negocio de la música con un nuevo sello al cual le pide vincularse a partir de un prometedor contrato discográfico. De esta manera Harlow se convierte en el primer artista firmado por ese desconocido sello que después sería el flamante emporio, Fania Records. 

Larry quería grabar su disco con músicos que estuvieran a la altura de las ideas y el concepto musical que él quería lograr, no en vano duró dos años definiendo el elenco de su primer disco, por eso en 1966 cuando todo estuvo listo, la Orquesta Harlow graba Heavy Smokin, su primer álbum en el cual Larry haciendo un guiño a aquel bar graba donde todo comenzó graba una canción titulada Chez Jose y como tenía claro que a su agrupación le hacía falta el condimento cubano que tanto extrañaba en la fría New York, decide vincular al cantante cubano Felo Brito, quien graba, este, el primer corte del álbum una canción titulada «La juventud»

Dos exitosos álbumes transcurren en la discografía de la orquesta y se acerca el fin de una de las décadas más agitadas y revolucionarias de la cultura en el mundo, la música afrocubana de salón se transmuta en un sonido más callejero que ahora comienza a apoderarse de las barriadas latinas de la gran ciudad, es aquí cuando Harlow encuentra al cantante que elevaría su grupo a la aristocracia de la salsa: un jovencito puertorriqueño que había grabado con la orquesta de Joey Pastrana un hit llamado Rumbón Melón, un niño bonito con pinta de galán llamado Ismael Miranda que ya lo había acompañado en su álbum anterior, con él grabará una serie de explosivos LPs con un importante énfasis en ritmos afrocubanos y temas de boogaloo, sonido que muchas orquestas de moda del momento habían adoptado dentro de su furor. En este álbum el bajista es Bobby Valentín, quien después también sería trompetista y para no olvidar a su maestro e ídolo Arsenio Rodriguez, Larry graba una canción suya en este álbum titulada, Jaguey, un himno absoluto en su carrera musical.

Dos años después de este disco Arsenio muere dejando a su paso un vacío incalculable en la música cubana y neoyorquina, para muchos no habia muerto un musico mas, habia muerto el mentor de muchos de los que ahora tocan un ritmo al que llamaban salsa, Harlow con Miranda en pleno año 71 deciden lanzar el tributo de Arsenio a Harlow un disco logrado en 8 horas que sirvió como homenaje al mentor natural de Larry, y que sirve también como antesala a dos discos que consolidan a Miranda como el sonero de mayor proyección del sello Fania, de aquella seguidilla de éxitos se destacan Señor Sereno, La oportunidad pero es quizás un montuno con tono de despecho el que enmarca el momento de la salsa y del sonido callejero de barrio, una canción que hacía parte del álbum abran paso y que magistralmente Ismael deja plasmada como un clásico de la Orquesta Harlow, una canción llamada Abandonada fue.

Hacia 1973 Ismael, motivado por Masucci emprende un nuevo rumbo y Harlow inspirado por la ópera de rock Tommy, del grupo inglés The Who decide apostarle a un formato más conceptual y ambicioso, una ópera latina, llamada Hommy, en la cual decide apostarle a un elenco de vocalistas estelar, invitando a Cheo Feliciano, Pete El Conde, su nuevo vocalista Junior Gonzalez y según las palabras del propio Harlow, es esta la oportunidad para matrícular en el género salsa a la guarachera mayor, Celia Cruz, quien se suma al experimento interpretando una canción que sería un éxito absoluto, Gracia Divina, trampolín para una nueva etapa en la carrera de ambos.

Consagrado por su ópera Harlow decide bautizar definitivamente al género con un disco que lo mencionara con propiedad, es así como en 1974 lanza SALSA, uno de sus discos más trascendentales grabado en tan solo dos días con una consola de 16 canales en la cual decide remozar su sonido callejero con una propuesta más elaborada que combina el sonido de las trompetas y trombones con dos violines, en una sonoridad que equilibra inteligentemente la elegancia con la agresividad del género, la fórmula de versionar temas de Arsenio Rodriguez con una sonoridad más neoyorquina es el éxito del disco y aunque en la radio este hombre que ya apodaban el Judio Maravilloso se anota un hit con una canción llamada La Cartera, yo a título personal escogí una canción que combina diferentes elementos propios del álbum, la santeria, el jazz, la improvisación y la magia, una canción hecha por Israel Rodríguez el hermano de Arsenio llamada No Quiero, en esta canción suceden cosas mágicas que describen en su interior un momento fascinante de la música que se hacía en ese momento, hacia el minuto 2.50 el tres de Harry Vigiano y la flauta de Charile Miller parecen bailar un solo al unísono estupendo, ofreciendo uno de los mejores momentos del álbum.

El apodo del Judio Maravilloso es tan exitoso que se vuelve álbum, y ahora con Junior González como vocalista principal. Este LP de 1975 continúa explotando un sonido épico de influencia cubana que se vuelve una eufórica respuesta hacia la inmensa expectativa que había sobre el mismo, un álbum que servirá además para celebrar los 10 años de Harlow en la Fania, razón por la cual decide hacer la grabación con la misma orquesta original que había hecho su primer disco. El disco en ventas no fue superior a su antecesor SALSA, pero se destacan canciones como esta, la version de Harlow del track original de Arsenio con el que abrimos este Music Talk show, «Buenavista guaguancó».

A fines de los 70, la salsa es terreno fértil para experimentos, fusiones y discos conceptuales. Harlow participa en esta tendencia con un musical bastante ambicioso llamado, A Salsa Suite, un álbum que describe la evolución del género tropical desde África al Caribe, pasando por el Nueva York de los años 50 y 60, y culminando con un tema dedicado al futuro. Un disco ambicioso, extraño que sería un manjar para músicos e intelectuales pero que difícilmente lograría ser entendido por el bailador en el barrio. Para doblar su apuesta Harlow contrató a Rubén Blades como vocalista, aunque en este momento Ruben apenas comienza a construir su camino al boom de su carrera. Un disco fallido y breve, pero fascinante en su ambición conceptual que contó con la pluma del arreglista y pianista colombiano Eddie Martinez, del album rescatamos esta canción titulada la raza latina.

En el mismo 1978 Larry Harlow Presents Latin Fever un disco producido Rita Harlow con una tremenda banda integrada por mujeres. El álbum contó con los arreglos de Luis “Perico” Ortíz, Marty Scheller, Randy Ortíz y Sonny Bravo. Y sobresale el hecho de que el Piano estuvo a cargo de Carol Parker (dado que es un álbum integrado por mujeres). En este álbum curiosamente se hace la primera versión en inglés de una canción de Juan Formell y Los Van Van, el songo Chirrin Chirran canción que escucharemos a continuación por esta agrupación producida por Harlow llamada Latin Fever.

Entre 1978 y 1979 y con Fania Records atravesando diferentes líos económicos, de egos, de producciones inconclusas y comisiones que no coincidían con las cifras oficiales. Harlow le apuesta a la música y rinde honores a su nuevo vocalista, un joven albino proveniente de la banda de King Nando, Tonny Pabón y la Orquesta Colon, un hombre considerado por muchos una de las mejores voces de la salsa, un talentoso cantante que no contó con el cartel y la difusión de otras estrellas del momento, el sonero Néstor Sánchez con el cual Harlow graba los albumes El Albino Divino y al año siguiente Rumbambola, de donde destacamos esta canción titulada Con la mayor elegancia.

Con esta canción llegamos al final del resumen de una de las épocas de furor de una leyenda de la música latina, de New York, de la salsa y de la Fania. Larry Harlow, un hombre criticado por muchos por haber replicado en muchos casos canciones originales del cancionero popular cubano de la década de los 50, pero cuya importancia radica en la capacidad de haber sido el vaso comunicante entre los sonidos tradicionales de la isla y su masificación en Nueva York para llamarle como hoy conocemos al género, SALSA que para él siempre fue una combinacion de musica bailable afrocubana, jazz de los clubs nocturnos de la gran ciudad y letras que representan a un público latino unido por un mismo mensaje de esperanza.

Su obra y su legado nos dejan clara la dimensión de un músico único. Un visionario que trascendió a su época y quedará en la historia como algo más que un judio maravilloso.

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